Gustavo Miranda

Aunque afligido yo, el Señor pensará en mí

Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes” Salmos 40:17

 

Algunas traducciones bíblicas le dan a este texto un mejor sentido y una perspectiva mucho más amplia. En primer lugar, la necesidad mencionada en este texto, no se limita únicamente a una carencia material, se refiere más bien a la insuficiencia o incapacidad que tiene el ser humano para alcanzar por sí mismo, la aceptación de un Dios tan inmenso y majestuoso.

 

El gran mensaje de este versículo es que, a pesar de nuestra fragilidad y limitación, el Señor se preocupa por nosotros. Este pensamiento trasciende a nuestra comprensión. La incomprensión de que un ser tan infinito como el Creador, no solo piense en nosotros, sino que además nos ofrezca su socorro, es un misterio inescrutable. Es un acto de gracia y misericordia que no tiene igual, pues a pesar de nuestra imperfección y nuestro estado de miseria, somos objeto de la atención y el favor divino. El salmista expresa, en su clamor, la profunda necesidad de recibir ese socorro y liberación a tiempo, ese rescate que solo puede venir del Todopoderoso.

 

Yo soy un pobre desgraciado, pero el Señor piensa en mí…” BNP

 

Para reflexionar:

¿En qué puedo jactarme, de qué puedo sentirme orgulloso o cuál será mi mérito para que el Señor piense en mí? “¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria?” Sal. 8:4. ¿Habrá algo bueno en mi vida o acaso habré hecho algo noble para que el Creador del universo tenga memoria de mi persona?

 

Aun cuando no hay nada valioso en mi vida, el Señor extendió su misericordia y decidió hacerme su hijo para ofrecerme las muchas bondades eternas de un Padre celestial.

 

El amor de Dios es incondicional, inalterable, inexplicable. Aun en mis debilidades y en mi misera condición, él bajó su mirada para buscarme y me extendió su mano para rescatarme de la condición en la que me encontraba ¡Oh gracia admirable del Señor!

 

Saber que Dios me ama es suficiente para mí; saber que eso nunca cambiará es esperanzador; aunque no lo entienda, me es suficiente saberlo.

 

¿Qué dificultad que yo pueda atravesar es más fuerte que su amor? ¿Qué tribulación es más profunda que su misericordia? Si él es mi Padre y me ama, entonces, ¿qué padecimiento debe causar temor o incertidumbre a mi frágil corazón?

 

Entonces esperaré en él, y sólo en él, porque en su nombre hay salvación, él es mi ayuda y mi libertador.

 

Si aún en mis errores pasados me recogió, también en los futuros me perdonará, porque grande es su misericordia y eterna su bondad.

 

Es maravilloso saber que estoy en sus pensamientos, porque entonces, entiendo que soy importante para él; ¿y cómo no si soy su hijo?, un hijo perdonado y amado. Si clamo, él me oye; si le busco, él me encuentra.

 

Gracias Señor por pensar en mí.

 

 

 


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Pastor Gustavo Miranda

Pastor en Iglesia Bautista Berea en Gómez Palacio, Dgo.
Doctor en Teología, maestro en educación y ministro de música y adoración.

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