Gustavo Miranda

Parábola del sembrador

He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno… Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. Y el que fue sembrado en pedregales, este es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. El que fue sembrado entre espinos, este es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Mas el que fue sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.”  Mateo 13:3-8, 18-23.

 

Durante su ministerio terrenal, el Señor Jesús empleó Parábolas para ilustrar sus grandes enseñanzas; a través de ellas ilustraba verdades espirituales acerca del reino de Dios. Las parábolas se convirtieron en una herramienta fundamental en su predicación, permitiendo que los oyentes pudieran captar la esencia de los principios del reino de Dios de manera clara y significativa.

 

El propósito central de la parábola del sembrador es ilustrar los diversos resultados que pueden derivarse al compartir el evangelio de Cristo con las personas perdidas. A través de esta parábola, el Señor Jesús revela las diferentes formas en que el mensaje del reino de Dios puede ser recibido por los oyentes, dependiendo de las condiciones de sus corazones. Al analizar detenidamente la parábola del sembrador, podemos discernir el significado de sus elementos:

 

- El sembrador: los mensajeros del reino de Dios, quien comparte la Palabra de Dios.

- La semilla: Simboliza el evangelio mismo, la palabra de Dios, el mensaje de salvación que se siembra en los corazones de las personas.

- Los cuatro terrenos donde cae la semilla: Representan la actitud o la condición del corazón que tienen las personas receptoras del evangelio de Cristo.

 

Nos damos cuenta que la diferencia del resultado al sembrar, no está en la semilla, sino en las diferentes condiciones del terreno que la recibe:

 

1.     El camino. Representa a aquellos cuyos corazones están endurecidos o cerrados, impidiendo que el evangelio entre en ellos y produzca fruto. Las aves (que representan al maligno) arrebatan la semilla, evitando que crezca. El enemigo (Satanás) está al acecho de robar la semilla cuando esta no tiene un lugar para crecer.

2. Pedregales. Estos son los que oyen la Palabra y responden al evangelio pero no lo hacen con fe, es solo un compromiso superficial y emocional, mas no real. Reciben la palabra con gozo, pero las demandas del evangelio hacen que lo abandonen al instante, pues su fe no tiene raíz, lo que evidencia una conversión no genuina (1 Juan 2:19).

 

3.     Espinos. Los espinos son las preocupaciones del mundo: los placeres mundanos y el afán por acumular riquezas terrenales. Este engaño de satanás ahoga la semilla del evangelio en el corazón de las personas. (Stg. 4:4; 1 Jn. 2:15-17).

 

4. Buena tierra. Este es el corazón humilde y sensible que recibe con solicitud la Palabra de Dios, la entiende y la obedece, buscando el desarrollo espiritual en su vida. Ellos producen frutos, sus vidas son transformadas por el evangelio y dan testimonio de la obra de Dios.

 

Los tres primeros terrenos no producen fruto, pues son “fe muerta”, pero este último produce fruto en gran medida.

Un verdadero creyente en Cristo produce fruto espiritual, pues la semilla del evangelio fue sembrada en su corazón y este la recibió con solicitud, con un corazón humilde y sensible a la Palabra de Dios; comprendió las verdades bíblicas y las puso en obra ¡tiene una fe viva!

 

Para reflexionar:

¿Está tu corazón receptivo y sensible para escuchar la Palabra de Dios?

 

¡Gracias Dios por la Palabra que has sembrado en mi corazón! Permíteme ser un sembrador llevando la preciosa semilla a las almas necesitadas.

 

 


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Pastor Gustavo Miranda

Pastor en Iglesia Bautista Berea en Gómez Palacio, Dgo.
Doctor en Teología, maestro en educación y ministro de música y adoración.

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