Gustavo Miranda

NUESTRA VIDA ANTES DE CRISTO Y DESPUÉS DE CRISTO

Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías. A estos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan; pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos. Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios.” 1 Pedro 4:3-6.


Al igual que la historia de la humanidad, la vida del cristiano tiene dos grandes divisiones: antes de Cristo (a.C.), y después de Cristo (d.C.).


Nuestra vida pasada fue caracterizada por andar en la necedad de este mundo, cumpliendo los deseos de la carne, guiados a través de la naturaleza humana caída, bajo la dirección del dios de este siglo, el príncipe de este mundo (Jn. 14:30; 2 Co. 4:4), siendo en el pasado, hijos de desobediencia (Col. 3:6), ajenos a la vida y a la voluntad de Dios (Ef. 4:18); A esto se refiere el Apóstol Pedro cuando dice: ” _el tiempo pasado ”, que corresponde antes de conocer el evangelio, antes de llegar a ser alumbrados con la luz de Cristo.


Aunque no son las únicas, Pedro menciona una lista de las obras de la carne, que, en el tiempo de escritura de esta carta, se practicaron sin control: lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías. La Biblia menciona muchas otras “obras de la carne” (Ga.5:19-21; Ef. 5:3; Col. 3:5; Ap. 21:8).


La depravación del hombre no ha disminuido en los últimos dos mil años, más bien, parece que va en aumento. El hombre se complace en la maldad, le ha dado la espalda a Dios. 


La exhortación del apóstol para los cristianos es: “Ya fue bastante el tiempo que anduvimos viviendo neciamente”, perdiendo el tiempo en vanidades que no aprovechan, haciendo lo que le agrada al mundo, pero ahora, en Cristo, somos llamados a hacer morir el pecado en nuestra carne, sometiendo la carne al Espíritu de Dios, el cual es poderoso para vencer toda atadura de pecado.


“ Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios ” Col. 3:3


El mundo no podrá entender por qué los cristianos no participamos de su vida perdida; a ellos “ les extraña ” que no seguimos el “ desenfreno de disolución ”, o que vayamos en contra de la vida “perdida y desenfrenada” v. 4 PDT, en la cual ellos se complacen.


Sin embargo, el mundo no está consciente que al final de todo, darán cuenta de cada uno de sus actos, de su perdido estilo de vida; ellos tendrán que “rendir cuentas ante Dios por lo que han hecho” v. 5 PDT. El Gran Juez juzgará con justicia y castigará la maldad de los hombres.


La Palabra entonces nos llama a andar no como los gentiles que no conocen a Dios, sino como nuevas criaturas en Cristo. El evangelio es poderoso para transformar nuestro estilo de vida, a fin de que sea agradable a Dios.


??Gracias Señor por haberme rescatado de mi vana manera de vivir. Permíteme honrar tu nombre con mi vida.

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Pastor Gustavo Miranda

Pastor en Iglesia Bautista Berea en Gómez Palacio, Dgo.
Doctor en Teología, maestro en educación y ministro de música y adoración.

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