Gustavo Miranda

Mi alma está apegada a ti

Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión…” Proverbios 3:5-7


Este es sin duda uno de los proverbios más hermosos de toda la Biblia. Aun cuando estas líneas fueron escritas por el sabio rey Salomón hace unos 3 mil años, se trata de sabiduría revelada por la misma voz de Dios, la cual contiene instrucción divina para guiar la vida de sus hijos en este tiempo, y conducirnos a vivir una vida de plenitud y gozo.

 

¡Confía en Dios, hazlo de todo tu corazón!

 

Confiar en los demás es peligroso, confiar en uno mismo es absurdo. El único Ser digno de confianza absoluta es el Señor, nuestro Creador y Dios; Él es la única fuente verdadera de seguridad. No obstante, la confianza depositada en Él no debe ser parcial ni restringida, sino plena y absoluta. Una confianza parcial no es más que una forma de desconfianza.

 

Este proverbio nos conduce a reflexionar en la sabiduría que existe en depositar la fe exclusiva y extensiva en el Señor. No confíes en ti mismo, ni en tu entendimiento, ni en tu inteligencia, ni en tus habilidades, ni en tu experiencia, ¡Confía en Dios!

Siempre Dios tiene la razón y posee un entendimiento absoluto y claro de lo que es mejor para ti.

 

Confiar en Dios es honrar a Dios en tu vida y reconocerlo en cada una de las decisiones que tomes, pedirle consejo a Dios en cada paso y lo más importante, busca su gloria en cada una de tus decisiones y acciones.

Confiar en Dios significa depositar plenamente nuestra fe y dependencia en Él, reconociendo su carácter, su soberanía, sabiduría y amor incondicional. Implica creer que Él tiene el control de todas las situaciones y que, a pesar de las dificultades y los desafíos que podamos enfrentar, Él es nuestra guía, protector y proveedor. Confiar en Dios no es solo una creencia intelectual, sino una actitud activa de rendirnos a su voluntad, aceptando que, aunque no siempre comprendamos sus caminos, su propósito es siempre el mejor para nuestras vidas.

 Dios nos ha otorgado su Espíritu Santo como compañero fiel en nuestro caminar, guiándonos y fortaleciéndonos en cada paso. Asimismo, nos ha dejado su Palabra, que es la fuente de su voz y su sabiduría para nuestras vidas. Para confiar en el Señor, es vital ser sensible a su voz y a su llamado, y buscar su rostro en todo momento, permitiendo que su dirección sea la que nos conduzca.

 

Para reflexionar: No debemos fiarnos de nuestros propios sentimientos o deseos, sino escuchar atentamente a Dios a través de su Palabra, que es la verdadera guía para nuestra vida.

 

?Gracias Señor por tu Palabra. Deposito mi confianza en ti y lo hago de todo mi corazón.

 

 


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Pastor Gustavo Miranda

Pastor en Iglesia Bautista Berea en Gómez Palacio, Dgo.
Doctor en Teología, maestro en educación y ministro de música y adoración.

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