Gustavo Miranda

El que siembra su tierra, Dios saciará de pan

El que labra su tierra se saciará de pan; Mas el que sigue a los vagabundos es falto de entendimiento” Proverbios 12:11.

 

La sabiduría de Dios nos instruye en la importancia y el valor del trabajo constante y dedicado. Para labrar la tierra, al igual que cualquier otro trabajo u ocupación, se requiere tiempo, esfuerzo, diligencia, dedicación.

La Palabra nos enseña que siempre habrá recompensa del que trabaja con esfuerzo y enfoque en sus tareas diarias. Quien así lo hace tendrá siempre pan en la mesa para él y para su familia.

 

No así, quien se deja influenciar por “vagabundos”, estos son los que no tienen rumbo fijo, gente sin propósito ni enfoque en su vida, sin estabilidad; quienes siguen a estos, simplemente les espera la pobreza y desesperación futura. Esta actitud es necia en la vida, pues quienes viven de esta manera, esperan “que el alimento les caiga del cielo”, sin considerar que Dios les ha dado muchos recursos (talentos, tiempo, oficio) para trabajar y generar el sustento. Por tanto, es pecado no administrar nuestro tiempo y recursos.

 

Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma” 2 Tes. 3:10.

 

Los caminos de vagancia, por no tener propósito firme, son incompletos y no existe retribución en ellos, simplemente conducen a la perdición; “el hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” Stg. 1:8.

 

La sabiduría de Dios en este salmo nos instruye entonces al trabajo arduo y a la dedicación constante.

 

Ve a la hormiga, oh perezoso; mira sus caminos y sé sabio. La cual, no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su pan, y recoge en el tiempo de la siega su comida." (Proverbios 6:6-8)

 

En un sentido ministerial, todo servicio constante y dedicado, dirigido para el Señor y su obra, trae su respectiva retribución, “Porque Dios no es injusto como para olvidarse de vuestra obra y del amor que habéis mostrado hacia su nombre” He. 6:10, él pagará a cada uno según sus obras (Ro. 2:6). Por lo tanto, no debemos servir a Dios de manera mediocre, sino con la dedicación y entusiasmo de hacer las cosas para el Señor (Col. 3:23,24), quien merece toda la excelencia y pulcritud. Él se encargará de retribuir a cada siervo, la recompensa de su vida de fe y servicio (2 Co. 5:10).

 

“…Digno es el obrero de su salario” 1 Tim. 5:18

 

Trabajemos esforzadamente para nuestro sustento, y hagámoslo aún con mayor dedicación para nuestro Señor. 


Comparte este artículo

33

Pastor Gustavo Miranda

Pastor en Iglesia Bautista Berea en Gómez Palacio, Dgo.
Doctor en Teología, maestro en educación y ministro de música y adoración.

Últimas publicaciones

Deja un comentario