Elige sabiamente a tus amistades
“El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado” Proverbios 13:20
Una de las primeras advertencias del libro de Proverbios es esta: cuidarnos de las influencias que pueden llevar a pervertir nuestros pasos.
Las personas con las que nos rodeamos tienen un
impacto profundo en nuestra manera de pensar, en nuestras decisiones, en el
tema de nuestras conversaciones, en cómo nos dirigimos en la vida, y por
consecuencia, en el destino de nuestra alma.
“Camina con sabios y te harás sabio; júntate
con necios y te meterás en dificultades” Prov. 13:20 NBLA.
Este versículo expresa el principio de que nuestras
relaciones personales tienen el poder de moldear nuestro carácter y nuestro
destino. Al rodearnos de personas sabias, que temen a Dios y siguen sus
principios, nuestra vida será guiada por la sabiduría divina. Por otro lado,
las malas influencias pueden llevarnos a decisiones erradas y a un camino de
perdición.
La Biblia contiene múltiples advertencias sobre la
importancia de no andar en el camino de los malos, no juntarse con los injustos
y no ser amigo del mundo, pues estas actitudes pueden alejarnos del propósito
de Dios y exponernos a tentaciones que nos apartan de Su voluntad, porque sabe
el Señor, que el mundo ofrecen atractivas maneras de vivir, que, de no estar
firmes en el Señor, nos pueden hacer resbalar y alejarnos de su voluntad en
nuestra vida (Sal. 1:1; 1 Co. 5:10,11; Stg. 4:4). Sin embargo, aun estando afianzada
nuestra fe en el Señor, la influencia del mundo es seductora. Las formas
atractivas que nos ofrece el mundo, tienen el poder de desviar nuestra atención
y nuestros deseos, llevándonos en ocasiones a cuestionar nuestras decisiones y
a poner en peligro nuestra relación con el Señor.
Al elegir sanas compañías, encontrarás apoyo, consejo,
consuelo, compañeros de oración en tu caminar, amistades firmes y duraderas que
te permitirán madurar en la fe y en tu carácter, relaciones saludables,
crecimiento mutuo.
Para reflexionar
Es determinante ser intencionales en nuestras relaciones personales. No se trata solo de evitar a aquellos que nos inducen al mal, sino también de buscar activamente amistades que nos edifiquen espiritualmente, que nos animen a desarrollar una mejor relación con el Señor.
? Elige sabiamente tus amistades.