Gustavo Miranda

Esperar en Dios

Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor” Salmos 40:1

 

En la espera, esperé”, es como originalmente se traduce este salmo del hebreo.

 En contexto, la espera en el Señor de la cual David había expresado en el Salmo 37, fue muy larga y dolorosa durante los salmos 38 y 39. Sin embargo, alcanza la respuesta de Jehová en este salmo 40. El sentido del salmo, es enfatizar “la espera sobre la espera” que tuvo David en el Señor; indica una permanencia diligente y perseverante en la oración.

 

Esperar es una de las pruebas más evidentes de nuestra fe en Dios, es una demostración auténtica de nuestra confianza en él. No podemos presumir de tener fe en el Señor si no sabemos esperar en Él, en sus planes y en su soberanía.

 

Esperar se relaciona con cualidades como: serenidad, conformidad, perseverancia, sosiego, tolerancia, tranquilidad, calma; pero esperar no es un acto de simple inactividad, sino una manifestación tangible de una fe activa en Su voluntad.

 

El fruto espiritual que nos permite esperar en Dios es la paciencia, siendo esta, una de las nueve virtudes del fruto espiritual del creyente (Ga. 5:22,23). Este fruto lo desarrolla el Espíritu Santo en nosotros por medio de una vida devocional creciente en el Señor a través de la oración y el estudio de su Palabra.

 

Humanamente deseamos recibir una respuesta rápida y entendible a nuestras oraciones delante de Dios. La desesperación muchas veces puede orillarnos a tomar decisiones apresuradas y necias que pueden desviarnos de los propósitos perfectos de Dios para nosotros, y por tanto perder su bendición en el camino. Entendamos que la respuesta de Dios no siempre es rápida y en “nuestro lenguaje”, pues Dios tiene sus tiempos y formas para tratar nuestras vidas.

 

Al igual que un Padre terrenal, el Señor desea que aprendamos como hijos suyos, a depender de él en todo sentido, a depositar nuestra absoluta confianza en sus manos y a no vacilar cuando las cosas no salen como deseamos. Al saber esperar, nuestras vidas son bendecidas con la deliciosa voluntad de Dios, y recibimos de él, todas las riquezas en sus muchas bendiciones que nos tiene preparadas.

 

Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca” Lamentaciones 3:25

 

Al igual que David en los salmos anteriores, es común que, al experimentar pruebas, sintamos que nuestra alma se sienta desfallecer, sin encontrar un consuelo o solución a nuestra situación; sin embargo, es importante aprender que es en las tribulaciones, cuando el Señor desarrolla esa paciencia en nosotros. En ningún otro escenario maduraremos tanto nuestro carácter espiritual, como cuando atravesamos tribulaciones.

 

Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza” Romanos 5:3,4

 

Estos momentos de prueba no deben infundir temores o confusiones en nuestra mente o corazón, pues nuestra vida está firme en la esperanza gloriosa del Señor, confiando en su voluntad, en su soberanía y en su poder.

 

“pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas...” Isaías 40:31

 

“...y conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que esperan en mí” Isaías 49:23

 

Al igual que los labradores esperan con paciencia hasta que llega la lluvia temprana y la tardía para que sus cosechas den el precioso fruto, nuestra alma espera en el Señor, hasta su venida (Santiago 5:7).

 

Cuando aprendemos a esperar en él, nuestra vida es bendecida, plena, prosperada; y el nombre de nuestro Señor, glorificado. Aunque parezca difícil, aprendamos a confiar y depender del Señor, La Palabra de Dios y la oración nos hacen desarrollar nuestra fe para vivir con paciencia nuestra vida cristiana.

 

Señor, esperaré en ti.


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Pastor Gustavo Miranda

Pastor en Iglesia Bautista Berea en Gómez Palacio, Dgo.
Doctor en Teología, maestro en educación y ministro de música y adoración.

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